- El Playero Digital

martes, 25 de septiembre de 2012


La vida no es una botella
Por Candida Feliz 

El hombre, desde la época de piedra cuando  andaba desnudo como vino al mundo, se las ingeniaba para "animar" su espíritu con bebidas que terminaban en un jumo.


Para entonces esas bebidas alcohólicas no eran tan elaboradas ni diversificadas como ahora, pero el resultado era igual si se pasaba de  goce empinando el codo.


Que un adulto beba o no es un asunto suyo. Cada quien es dueño de cuidar su salud o desmoronarla. Es responsable de tomar unos cuantos tragos y punto, o de beberse la destilería y andar de cuneta en cuneta dando película como un miserable.

No faltan los médicos que recomiendan tomar vino o un par de tragos para la salud.  El problema está en el exceso; pero usted no, usted se bebe la bodega porque es un hombre y los hombres deben comer y beber mucho al estilo de los reyes del humor dominicano Raymond Pozo y Miguel Céspedes.

Usted se emborrachó puso a gozar a los demás con su película y hasta se da el lujo de pedir para beber. Sino pregúntenle a "La Fuerza", un hombre de la zona de Guanuma, en Santo Domingo Norte, que se faja de sol a sol para mantener cinco hijas menores.

"La Fuerza" iba en un viejo motor para ver si encontraba cocos  baratos y preparar los conconetes que fabrica para el sustento de su familia.  Un vago conocido suyo le detuvo para pedirle que le diera para un pote. La Fuerza le dijo que no tenía dinero y echó el cuento a correr.

Parar a un hombre de trabajo, pedirle dinero  para comprar romo es una verdadera herejía.

El adulto, se asume , tiene capacidad para discernir,  no así los menores de edad. Ocurre, sin embargo, que una buena cantidad de adultos está tirado a la calle bebiendo, lo que arrecia los viernes en la noche.

Una vuelta por los barrios y usted ve a los vecinos que ocupan las aceras para beber sin el menor remordimiento de que les están enseñando a sus hijos que la vida es una botella.

Usualmente son personas que se quejan de que la cosa está mala, que no tienen un centavo, pero para beber hay dinero.

En este país se estima que un 48% de la población es menor de 18 años. ¿Cuál es el ejemplo que tú, padre o madre, das a tú hijo?

Los artículos 22 y 23 de la Ley 136-03, Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes,  prohíben la venta de bebidas alcohólicas.

No obstante, lo importante es el seguimiento a estas medidas en una nación donde hace años andamos como chivos sin ley.

Hipócrates lo dijo hace rato y médicos nativos también lo han dicho que  las enfermedades son resultantes de los hábitos de vida. Lo que es válido para decir  NO ENFERMEN a sus hijos desde pequeños.

La vida de un menor es tan buena o tan mala como sus padres se lo propongan.

Si deseas un buen hijo debes dar seguimiento permanente a lo que muchacho hace, de lo que ve por Internet o la televisión, quiénes son sus amigos, lo que lleva a la casa porque se lo regalan o lo encuentran por ahí, por qué tarda en llegar de la escuela.

Además ve  con cierta regularidad  a la escuela y pregúntele al maestro o maestra como está tu hijo en las clases y si falta a  éstas, revisa sus tareas aunque él piense que es un hombrecito o una mujercita. 

Si hay tiempo para beber, más tiempo hay para estar pendiente de los hijos. Debes ser su modelo, demuéstrele que la vida no es una botella, que hay un futuro promisorio para él.

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