La vida no es una botella
Por Candida Feliz
El
hombre, desde la época de piedra cuando
andaba desnudo como vino al mundo, se las ingeniaba para
"animar" su espíritu con bebidas que terminaban en un jumo.
Para
entonces esas bebidas alcohólicas no eran tan elaboradas ni diversificadas como
ahora, pero el resultado era igual si se pasaba de goce empinando el codo.
Que
un adulto beba o no es un asunto suyo. Cada quien es dueño de cuidar su salud o
desmoronarla. Es responsable de tomar unos cuantos tragos y punto, o de beberse
la destilería y andar de cuneta en cuneta dando película como un miserable.
No
faltan los médicos que recomiendan tomar vino o un par de tragos para la salud.
El problema está en el exceso; pero
usted no, usted se bebe la bodega porque es un hombre y los hombres deben comer
y beber mucho al estilo de los reyes del humor dominicano Raymond Pozo y Miguel
Céspedes.
Usted
se emborrachó puso a gozar a los demás con su película y hasta se da el lujo de
pedir para beber. Sino pregúntenle a "La Fuerza", un hombre de la
zona de Guanuma, en Santo Domingo Norte, que se faja de sol a sol para mantener
cinco hijas menores.
"La
Fuerza" iba en un viejo motor para ver si encontraba cocos baratos y preparar los conconetes que fabrica
para el sustento de su familia. Un vago
conocido suyo le detuvo para pedirle que le diera para un pote. La Fuerza le
dijo que no tenía dinero y echó el cuento a correr.
Parar
a un hombre de trabajo, pedirle dinero
para comprar romo es una verdadera herejía.
El
adulto, se asume , tiene capacidad para discernir, no así los menores de edad. Ocurre, sin
embargo, que una buena cantidad de adultos está tirado a la calle bebiendo, lo
que arrecia los viernes en la noche.
Una
vuelta por los barrios y usted ve a los vecinos que ocupan las aceras para
beber sin el menor remordimiento de que les están enseñando a sus hijos que la
vida es una botella.
Usualmente
son personas que se quejan de que la cosa está mala, que no tienen un centavo,
pero para beber hay dinero.
En
este país se estima que un 48% de la población es menor de 18 años. ¿Cuál es el
ejemplo que tú, padre o madre, das a tú hijo?
Los
artículos 22 y 23 de la Ley 136-03, Código para el Sistema de Protección y los
Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, prohíben la venta de bebidas alcohólicas.
No
obstante, lo importante es el seguimiento a estas medidas en una nación donde
hace años andamos como chivos sin ley.
Hipócrates
lo dijo hace rato y médicos nativos también lo han dicho que las enfermedades son resultantes de los hábitos
de vida. Lo que es válido para decir NO
ENFERMEN a sus hijos desde pequeños.
La
vida de un menor es tan buena o tan mala como sus padres se lo propongan.
Si
deseas un buen hijo debes dar seguimiento permanente a lo que muchacho hace, de
lo que ve por Internet o la televisión, quiénes son sus amigos, lo que lleva a
la casa porque se lo regalan o lo encuentran por ahí, por qué tarda en llegar
de la escuela.
Además
ve con cierta regularidad a la escuela y pregúntele al maestro o maestra
como está tu hijo en las clases y si falta a
éstas, revisa sus tareas aunque él piense que es un hombrecito o una
mujercita.
Si
hay tiempo para beber, más tiempo hay para estar pendiente de los hijos. Debes
ser su modelo, demuéstrele que la vida no es una botella, que hay un futuro
promisorio para él.
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