jueves, 11 de octubre de 2018

Crónica

El desorden en el mercado público de Barahona.

Por Betty Matos  

Lunes en la mañana, las personas apresuradas, un letrero que anuncia la venta de frutas y una reportera que hace su entrada al mercado público de esa ciudad, buscando el sentido de esa publicidad que la lluvia quiere desbaratar con sus enormes y rápidas  gotas de agua.
A su vez, varios vehículos entre ellos camionetas y camiones cargados de productos, pero el agua no lo deja avanzar, los moto- conchos se mojaban y las ruedas de sus motocicletas estaban enlodadas.

El desorden se apoderaba  de las personas que transitaban, porque pisaban los desperdicios lanzados por los vendedores para que el agua se lo llevara. Según iban pasando las horas, las personas se molestaban,  pedían y gritaban precio de los productos que la lluvia mojaba, algunos compraban otros pedían rebajas y unos  se  alejaban del murmullo de personas que a las 11:00 de la mañana no habían comprado nada.
Ya es mediodía, ya la lluvia se ha parado. Las calles llenas de basura y cajas mojadas porque  las aguas no disminuían, era tanta la cantidad que si el agua hubiese estado limpia las personas nadaban, los verduleros con su mercancía encaramada porque las alcantarillas estaban tapadas.
Compradores se quejaban porque tenían  que acudir al lugar  a pensar de su mal estado   enlodado y encharcado  porque necesitaban los productos, para la comida de sus hijos. Otros de sus colmados y algunos hacían los mandados de personas adineradas que no se mezclaban con la poca higiene que el mercado presentaba.

Son las 2 de la tarde y la reportera se está cansando de estar en el lugar, porque también se está mojando, pasando los mismos trabajos  como el que está comprando y lo único que hago hay es observando, para hacerle un llamado a las autoridades que arreglen los alcantarillados que asfalten las calles y acomoden a los vendedores que se le enlodan los vegetales y los productos que los ciudadanos utilizamos, por ser más baratos y frescos,  aunque cuándo  sale el sol el mercado es un solo hedor por la abundancia de basura que se mojaron y el agua no arrastró,  pero el ayuntamiento tampoco manda a recogerla,  al menos eso dice el dueño del colmado en el que estaba parada para no seguir mojando las sandalias  que llevaba.

Me dijo que hiciera por donde la noticia llegara porque estaba cansado que cuando lloviera todo se llenada de agua, lodo y basuras acumuladas por culpas de algunos vendedores que lanzan los desperdicios a las calles y cañadas.