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viernes, 9 de febrero de 2018

Personaje de mi barrio

BARAJITA...
Por Frank Jimenez

No recuerdo su nombre real, en el barrio y en el pueblo entero se conocía con el nombre de “Barajita” y vivía en uno de los cuartuchos de los “Barrancones de Mellizo” con su mujer Mercedes, su hijo Papo y su hijastro Tomas, en la calle María Trinidad Sánchez casi llegando al Rio Biran.

Barajita fue un hombre de baja estatura, muy ágil en los negocios, alegre, buena gente de rápido andar, a quien no se le conocía alguna actividad fija, desempeñando actividades laboral como celador de algún negocio, buscón de pasajero y de cualquier cosa que le produjera un par de pesos oro.

En el barrio todos lo querían por su forma jocosa y no recuerdo haberle faltado el respeto a ningún vecino, siempre con su machete al cinto siempre dispuesto a negociar algún trabajo.

Mi papa Don Darío gozaba con las ocurrencias de Barajita, llegando a cambiarle el apodo por el de “Tiburón Frontino” porque siempre venia “virao” dispuesto a atrapar su presa (ganarse unos chelitos).

Era normal cruzar por el frente de los barrancones y verlo bañarse en la “pluma común de agua” con uno pantalones cortos y en algunas ocasiones se vestia con uno de los vestidos de Mercedes, a esperar que sus pantalones recién lavados y tendidos en un cordel se secaran para continuar su afán de ganarse el pan con honradez dentro de lo que cabe, pues la situación de ellos era de extrema pobreza. Esa fue una de las razones por la que mi madre prácticamente “adopto a Tomas”, llevándolo con nosotros cuando mi familia se mudo a San Cristóbal y Luego a la Capital, además de considerarlo como un miembro mas de nuestra circulo de hermanos, enviándolo a la escuela para tratar de sembrar valores en él.

Siempre le recordamos como era y me cuentan que luego le decían “Viejo Popo” cuando compartía tragos con algún amigo, todo era al 50%, es decir si el amigo pedía una cajetilla de cigarrillos y el pedía un Sándwich solo para equilibrar los gastos, bajo el argumento de que el viejo Popo no fuma, pero come.

Recuerdo una vez que le dejo $0.50 centavos a Mercedes, y le dijo “Ahí te dejo este dinero para que hagas un locrio de pollo, me das la pechuga y a Papo un mulo, tu te comes el otro mulo y a Tomas le das una alita y las patas del pollo”… y se marcho a buscársela para la calle. Mercedes se indigno tanto que cogió los 50 centavos en dos pesetas y lo coloco en un plato con un poco de verdura y se lo guardo tapado en la mesa.

La ultima vez que lo alcance a ver fue en el cruce de Cabral donde era buscón de pasajeros. Luego supe que fue arrollado en ese lugar por automóvil…..Siempre lo recordaremos amigo “Barajita”

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