¿Sabe usted en que andan sus hijos?
Frente a los últimos hechos delictivos en que se han
visto involucrados menores de edad, es tiempo de que todos como padres
reflexionemos y estemos al tanto de las andanzas y acciones de estos.
Que por descuidos o andar ocupados en nuestros asuntos, no
nos sorprendan con una llamada con informaciones dolorosas.
¡Venga a la policía que su hijo fue apresado
luego de las doce de esta noche cometiendo un atraco en compañía de
otros menores, o peor aún, venga a la morgue! Para
que identifique el cuerpo de su hijo abatido a tiros cuando fue sorprendido
robando.
Sobre esto es necesario la reflexión porque pocos sabemos
dónde anda o que hace nuestro hijo a deshora de la noche.
Que nuestros descuidos no nos llene de dolor y
vergüenza, porque las andanzas de los menores es nuestra responsabilidad como
padres.
Que han crecido, que ya alcanzaron la mayoría de edad, pero
aún viven bajo nuestro techo, esto no justifica el que no seamos los
vigilantes de sus acciones, porque al fin y al cabo seguiremos teniendo una
responsabilidad moral para con ellos.
Es muy importante que siempre estemos al tanto de los
movimientos de nuestros hijos, aunque hayan alcanzado la mayoría de
edad, pero no trabajan, no estudian, no tienen ingresos legales, pero su estilo
de vida son las discotecas, los centros de juegos, los artículos de lujo y
costosos.
No hay razones ni justificaciones para que no estemos al
tanto de que hacen, con quien salen, dónde van y en que andan.
Estas reflexiones son en razón de que en la actualidad por
lo menos en esta Provincia son muchos los menores de edad que cometen todo tipo
de tropelías, roban celulares, gorras, atracan a transeúntes en cualquier vía o
escalan viviendas y hasta se desplazan a otros lugares a cometer ilícitos y
nosotros tranquilos, ocupados en nuestros asuntos.
Podría referir todo un rosario de hechos donde nuestros
hijos menores se han visto involucrados, pero llamaré la atención al último
acto delictivo, tres menores salen de la ciudad hasta Vicente Noble a robar un
banco y uno de ellos resulta muerto.
Cuando el ilícito que cometen nuestros menores llega hasta
las oficinas de un banco, es porque ya han sido protagonistas de
acciones delictivas menos peligrosas y se han curado del miedo y están en
capacidad de asaltar hasta una caravana custodiada por vehículos blindados.
Que nuestra reacción no sea la desfachatez de alegar pobreza
,falta de oportunidad vulnerabilidad y otros males sociales, porque siempre la
conducta de otros más pobres y vulnerables es diferentes, estudian, trabajan o
tienen negocios hasta de vender empanadas en las calles para ganarse el
sustento o para pagar estudios.
Que nuestra desvergüenza y desfachatez no sea el alegato para
justificar los ilícitos de nuestros hijos.
Seamos vigilantes atentos para que no nos sorprendan a
la media noche con una llamada inoportuna solicitándonos acudir a una comisaria
o la morgue de un hospital a identificar su cuerpo, porque su conducta es
nuestra responsabilidad.
¡Aún podemos reflexionar!

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