Otra persona, esta vez un adolescente de 16 años, acaba
de ahogarse en el inmenso mar de San Rafael. Otro golpe para nuestra región.
Otro motivo para que sin razón se diga que por aquí no puede venir nadie. Otra
herida que se cierne sobre el extraordinario potencial que tienen nuestras
costas. Otra triste oportunidad para entender que debemos organizarnos y
organizar mejor lo que tenemos. Otra tragedia que pudo haberse evitado. Y otro
llamado a darle seguridad a las miles de personas que, en un hermoso gesto de
entrega y confianza, visitan nuestro hermoso y fecundo Sur.
Quien quiera gozar de un verdadero espectáculo de
movimientos humanos, que vaya todos los sábados y todos los domingos a la
autopista Barahona-Pedernales, para que observe los centenares de vehículos
grandes y pequeños que ruedan por toda la costa barahonera cargados de personas
de todas partes del país y del mundo que vienen a disfrutar de los encantos que
ofrecen nuestras playas, nuestros ríos y nuestros paisajes. Esas personas se
hospedan en nuestros hoteles, comen nuestros pescados, consumen nuestros
productos, se beben el agua de nuestros cocos, compran nuestros aguacates y
entonces nos ofrecen grandes ganancias de las que viven nuestras gentes.
También nos ofrecen su cálida sonrisa y su buena amistad.
Esas son las personas gracias a las cuales muchos padres y muchas madres
mantienen a sus familias y mandan sus hijos a la universidad. Son muchas las
ganancias que obtienen en buena lid de las visitas que gentes de otros pueblos
realizan a nuestros ríos y playas.
Si esas visitas dejaran de funcionar, sería una
catástrofe económica para nuestras gentes. Y de la única forma que podemos
mantener este ritmo de turismo hacia nuestra región es brindándole seguridad y
buena hospitalidad a todo aquel que nos visita. Todo esto pasa por un buen
trato personal, la protección de sus bienes y la garantía a su seguridad
personal cuando hagan uso de nuestras aguas. San Rafael y Los Patos son dos
pueblos a los que la naturaleza premió con dos hermosos ríos y a la vez con un
mar profundo y de fuertes oleajes.
Estos son dos de los lugares más visitados de la Región
Enriquillo, y al tener este mar con las características arriba señaladas, se
convierten en un peligro para las personas que no conocen la dinámica de sus
aguas y que no son muy diestras en el arte del nado. No todo el mundo sabe
lidiar con un mar de fuertes oleajes y de gran profundidad. Una persona
inadvertida entra a disfrutar de un baño y cuando los demás vienen a darse
cuenta, ya está metida en las profundidades y de manera fácil se puede ahogar.
Se hace entonces urgente que por el bien nuestro y de toda nuestra región se
elaborare de manera inmediata un plan para evitar otro caso como el hoy
ocurrido en San Rafael.
Estos ahogamientos
llenan de luto a muchas familias y marcan de forma negativa a una región. De
manera urgente debieran reunirse las alcaldías, las autoridades de turismo, las
personas que tienen negocios en esos lugares, los organismos de socorro y la
comunidad en general.
De esta reunión
debiera salir la elección de un personal permanente que brinde orientación,
vigilancia y protección a los visitantes y que a la vez cuente con instrumentos
efectivos de trabajo como salvavidas, ambulancias, caretas de buceo y otros
materiales apropiados para casos de alerta y socorro. Así salvamos vidas y así
contribuimos a aumentar la confianza de las personas que vienen a nuestra
región. Aunque nosotros no somos culpables de todo lo que haya ocurrido en
nuestra zona, desde ahora en adelante sí que seremos los responsables de
evitarlo.
Gerson Terrero Amador.
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