La esposa piensa que esto suena un poquito extraño y que era de lo más llamativo que necesitase un pijama tan lujoso para una excursión de pesca, pero como buena esposa hizo lo que su marido le pidió.
Una semana después regresa el marido... un poco cansado... pero contento.
La esposa le da la bienvenida y le pregunta... ¿Pescaste mucho?
- ¡Ufff!- contesta él - No dejamos una trucha ni para muestra.
Pero... ¿Por qué no metiste mi pijama azul, como te pedí?
Y la mujer le responde...
- Sí, sí que lo hice...
- No,- responde él- miré bien y no estaba.
Ella le responde: - Lo habrías visto si hubieras abierto la caja de pesca.
La inteligencia es algo que se adquiere poco a poco y con sacrificio.
Moraleja: Cuando un hombre va por la fruta, la mujer ya viene con la mermelada.

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