El nos arrebato de cuatros inmaculados e inocente en juventud y pureza pueblerina, que Nos nubló la tarde de una oscuridad lúgubre que quería llorar pero no encontró las fuerzas que se llevó en su aliento.
Que impotencia sentimos que llego hasta Los párvulo una melancolía que calaba hasta los huesos.
sin explicación para nosotros que confundíamos las razones con las explicaciones y de los crecidos por omitir por miedo y desesperanza de justicia.
Vivíamos rebosantes de una injusticia que nos golpeó mortalmente, nos secó las lagrimas al arrebatarnos a Teodoro, Eusebio, Gilberto y Rafael.. Maldito tú Ráfaga que Asesina..
Wilson Vargas.
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