La fragilidad de la mentira - El Playero Digital

martes, 3 de febrero de 2026

La fragilidad de la mentira

  Por José (Santo Sila) Alcántara 


Existe un refrán popular que sentencia: «Para hablar mentira y comer pescado, hay que tener mucho cuidado». Esta frase cobra hoy más vigencia que nunca al observar el panorama político en Barahona, tras la salida de José del Castillo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).


Lo que se vendió como una salida estratégica, parece haber sido, en realidad, una huida apresurada de un traidor que vino al PLD del otrora PRD, coqueteo en las elecciones del 2024 con el PRM y hoy levanta sus manos con otro partido. Por eso le llaman el buscón de la política, que vino a Barahona vivió aislado del pueblo lejos de la ciudad, para que la base del PLD no les molestara.


Pero más allá de las diferencias ideológicas, partidarias o personales que suelen argumentarse en estos casos, la realidad apunta a un motivo más pragmático y menos noble la huida de del Castillo a otra agrupación: Huyó por la evasión de la justicia interna.


Del Castillo abandonó las filas moradas justo cuando el Tribunal Disciplinario del partido se disponía a procesarlo por malas prácticas y presunta traición. En política, quien se marcha para evitar ser juzgado, deja atrás una mancha difícil de borrar con discursos nuevos.


Uno de los puntos más críticos de esta transición fue la promesa de un éxodo masivo. Se habló de que arrastraría consigo a más de 300 dirigentes de la provincia de Barahona, un golpe que pretendía desestabilizar las bases del PLD en la región. Sin embargo, al pasar balance, los números cuentan una historia distinta. El PLD, en esta provincia sigue desarrollando sus tareas y consolidando su posicionamiento como una fuerza importante en esta región.


Los que se marcharon son únicamente aquellos que siempre han orbitado en su círculo íntimo; y se sumaron figuras que ya no militaban en nuestra organización morada y últimamente jugaron a favor de sus intereses particulares. Por eso, a pesar de las ofertas económicas y supuestos cargos políticos, la base del partido permanece firme, demostrando que el liderazgo no se traslada simplemente cambiando de chaqueta. A José del Castillo siempre lo vimos como un personaje más con pies de barro.


Al intentar engañar a quienes hoy los reciben con cifras infladas y una narrativa de perseguido, José del Castillo corre el riesgo de ser etiquetado como un mitómano político. Quien engaña a su casa vieja para quedar bien en la nueva, rara vez goza de la confianza de sus nuevos aliados. En política, el capital más grande es la palabra, y cuando esta se empeña con mentiras para ocultar una huida, el futuro se vuelve, por definición, inexistente.


El autor es presidente del comité municipal del PLD, en Barahona.

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