El apellido de la madre primero: en qué países tiene prioridad la herencia materna - El Playero Digital

domingo, 12 de julio de 2026

El apellido de la madre primero: en qué países tiene prioridad la herencia materna

En muchos países, una de las decisiones que deben tomar las personas que acaban de convertirse en madres o padres es la de qué apellido o apellidos tendrá la criatura. En España, hasta 1999 solo había un orden posible cuando había padre conocido: el primer apellido era el del padre y el segundo el de la madre. El primer cambio fue permitir un orden diferente, aunque la opción por defecto sería la tradicional. Desde 2017, ya no hay un orden por defecto, hay que elegir. Aun así, en 2025 tan solo el 6 % de los recién nacidos llevaron el apellido de la madre primero, según datos proporcionados por el Ministerio de Justicia. 

El caso de España no es singular: aunque en muchos países se han introducido leyes para eliminar la obligación de elegir apellido paterno sobre el materno en parejas heterosexuales, la realidad sigue yendo más lenta. En lugares en los que se usa un único apellido, normalmente las leyes que intentan cambiar esa discriminación hacia el nombre de familia de la madre permiten varias opciones: usar solo el apellido materno, usar ambos apellidos unidos con un guion, combinar ambos apellidos y formar uno nuevo… 

Los cambios o propuestas de cambio generan también cierta polémica, como ocurrió en Italia recientemente. En 2022, el Tribunal Constitucional concluyó que poner el apellido del padre de forma automática era ilegítimo, pero todavía no han conseguido hacer una ley para cambiar esta situación. Cuando, en 2025, un senador dijo que tendría que pasar a utilizarse el apellido de la madre por defecto para compensar siglos de discriminación, hubo numerosas voces en contra (aunque fue sobre todo trifulca política).

Otro caso es el de los Países Bajos, donde tradicionalmente se tenía solo un apellido que se puede elegir desde 1998. Como mayoritariamente se seguía escogiendo el apellido del padre, y como respuesta a una encuesta hecha en 2020 que mostraba que dos tercios de la población se mostraban a favor o neutrales ante la posibilidad de cambiar la norma para permitir a las parejas combinar sus apellidos con un guion, en 2024 entró en vigor una ley que lo permitía. 

Culturas con apellido materno

Sin profundizar y sin necesidad de ir muy lejos, podríamos pensar que en Portugal llevan ventaja: ahí (y también en Brasil), se tienen dos apellidos y el primero es el materno. Pero no es algo realmente tradicional, sino una obligación introducida en el código civil portugués en 1928, en plena dictadura militar. Hasta entonces, el apellido importante era el primero, y solía ser el paterno. El artículo del Código Civil supuso solo un cambio en el orden: el primer apellido pasaba a ser el materno, pero el importante — el que se transmitiría a la descendencia— seguía siendo el del padre, que a partir de entonces se empezó a colocar en última posición. El parentesco en Portugal siguió siendo como hasta entonces: patrilineal.

Otra comunidad en la que el linaje se transmite por vía materna es la de los mosuo, en China. “Aquí no existe el matrimonio formal. Los hombres hacen visitas a las mujeres y retornan a la casa de su madre. Puedes tener hijos, puede existir una unión y una fidelidad, incluso un papel afectivo del padre como tal, pero la responsabilidad financiera, emocional y jurídica es de la mujer”. Menciona también a los khasi, en la India, donde la herencia pasa “de la madre a la hija menor”. Aquí sí hay matrimonio y los hombres se mudan al casarse. Las hijas pueden escoger quedarse a vivir con su familia o irse fuera, pero la hija más pequeña, guardiana de la propiedad, debe quedarse en la casa familiar que heredará. 

Estas culturas no son las únicas. En distintos lugares del mundo, existen pequeñas comunidades con una organización que sigue una línea de descendencia matrilineal y residencia matrilocal, es decir, en las que el nombre que se transmite es el de ella y es el hombre el que se muda a la casa de la mujer al casarse (si existe el matrimonio). Son sistemas, sin embargo, que conviven en un frágil equilibrio con las costumbres y las tradiciones que se imponen desde fuera, a través de colonizaciones y de la globalización. La propiedad, por ejemplo, no se entiende en algunos de estos lugares de forma individual, sino colectiva, y se heredan a través de la línea materna los derechos y responsabilidades sobre esas tierras, que no se pueden vender, algo que choca con la lógica capitalista.


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