Desintoxicando el domingo.- - El Playero Digital

domingo, 9 de enero de 2011

Desintoxicando el domingo.-

Alejando Jones ( Bebeleche )

  El barrio La playa de Barahona siempre has tenido sus personajes místicos, folklórico  y de fecunda historias para contar y deleitar.

Uno de estos personajes lo era Alejandro Jones, herrero de profesión, fundador de este maravilloso sector de la parte baja de esta provincia, descendiente de los primeros inmigrante ingles llegado país, extraordinario vecino y amigo.

BebeLeche, como cariñosamente se le apodaba, tenia dentro de sus peculiaridades un rito poco común a la hora de prepararse para salir a darse uno tragos en las lides cabareteras de su época, en la calle Delicia o por donde el bar del famoso Suro, lugares donde estaban presente las más reconocidas mujeres del oficio puteril.

Este pasaba tiempo incalculable afeitándose de la manera más originar que he visto, ya que tomaba un pedazo de espejo,  una pinza y mano a la obra. Con toda la calma del mundo, Bebeleche, se quitaba los vellos de la cara con su pinza uno a uno,  sentado en la puerta de entrada a su casa, y quienes lo conocíamos sabíamos lo que luego venia. Después de esto, el baño de alcohol para suavizar, según Él, la piel.

Desde que empezaba esta labor, su mujer Marcia, anegada y mártir, también se preparaba para los días próximo en la que la ausencia de Alejandro seria notable y sobretodo que la ropas de este tenía que estar bien plancha y dispuesta para su partida, ya que vestía de blanco entero.

Tras par de días de parranda y ausencia de sus labores, que casi nunca pasaban de tres o dos días, muestro místico personaje regresaba a su casa, y lo más ameno y jocoso, es que El tocando la puerta y doña Marcia, su mujer abriéndola con la sopa caliente para el Adonis que llegaba.

Esta historia se repetía, cada tiempo que a Bebeleche se le presentaba las ganas de darse su tragos, lo cual, a decir la verdad, no eran muy frecuentes, pero cuando llegaba se la desquitaba.

Hasta que el norte cambio de lugar, y un dia después de su preparación y salida por par de días, doña Marcia hiso su maletas, las coloco en la entrada de la puerta y espero la llegada de su adorado Bebeleche. Pero antes, como observadora del buen herrero y sabiendo las herramientas y su uso, puso al lado de la misma puerta un martillo de eso que tienen una bolita.

Cuando Bebeleche llego, después de saciar su ego de macho cabaretero,  y al solicitar su sopa caliente,  su mujer le soltó tremendo martillazo en la cremallera de la cabeza con el martillo bolita. Agarro esta sus maletas, dejando medio mareado, y hasta la obra de su muerte, años después vino a ver a su macho que la hacía ver con parte de la mujeres de los lugares que El visitaba.  

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