Las redes de tráfico de personas que operan en Filipinas apuntan ahora hacia los bebés de las mujeres embarazadas, a las que facilitan el viaje a otro país para que den a luz y se desprendan de los recién nacidos a cambio de dinero, en lo que se ha convertido en otra modalidad de tráfico humano.
De este método se tuvo noticia por vez primera a finales del año pasado, cuando las autoridades de Malta alertaron del caso de una mujer filipina embarazada de siete meses que había viajado a ese país del Mediterráneo como turista en 2010.
“Una vez en Malta, dio a luz y dejó a su hijo allí, suponemos que a cambio de dinero. No hay duda de que es una forma de tráfico”, explica a Efe Bernadette Abejo, directora del Panel para la Adopción Internacional de Filipinas, la oficina del Gobierno que tramita todas las adopciones internacionales.
Según Unicef, entre 60,000 y 100,000 personas son víctimas de la trata de personas en Filipinas todos los años.
Aunque hasta el momento es el único caso documentado, Abejo subraya que “sin duda se han producido más”.

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