Del estrellato
al anonimato
Por Hidalgo Rocha Reyes
Es quizás ya
mucho lo que se ha escrito sobre el
impasse que ha surgido a la petición de los hijos de Casandra Damiron de que
retiraran el nombre de su madre a los premios que cada año se otorgan en su
nombre. Es quizás ya muy tarde para llamar a Acroarte a que recapacite sobre su
decisión de buscar otro nombre para los premios que años tras años otorga a
nuestros artistas más destacados.
Pero nunca
es tarde para reflexionar sobre el estrellato, sobre el anonimato o sobre el
olvido.
Casandra Damiron
fue de mi sector, fue del barrio la playa, fue playera como yo lo soy. Fue una
barahonera que trascendió y se convirtió en parte de todos. Fue una mujer
nuestra que nunca negó sus raíces y que apoyo a los que como ella en sus inicios
tenían las ganas de realizar sus ilusiones, sus sueños. Casandra logro ser la
artista soberana en un país venia desvaneciéndose en su cultura, en su arte.
Casandra quizás
no fue las más grandes de todos los artistas de su generación o de generaciones
anteriores a ellas, pero fue a ella que Acroarte quiso dar el merito de llevar
el nombre de su premiación a los artistas más destacados de cada años, Casandra
vivía siempre en nuestros recuerdos porque los premios la mantenían viva, los
artistas que recibían las estatuillas hablan del CASANDRA como el premio a su
labor cumplida, y con ello al nombre de quien en vida dio todo por el arte y la
cultura en nuestro país.
Hoy sus
hijos, en una actitud incalificable, bajo el manto de argumentos falaces,
buscando supremacía en la toma de decisiones de la premiación, empujan a la Asociación
de Cronistas de Artes (Acroarte) a echar
al anonimato, al olvido a Casandra Damiron después de más de 20 años manteniéndola
en el corazón de todo los dominicanos.
Casandra será
una artista más de tantos dominicanos que lo dieron todo por su ciudad, por su región,
por su país. Pasara al olvido, al anonimato como muchos tantos y solo en las efemérides
será recordadas, por no entender sus hijos que el espectáculos, el arte, la
vida debe de ir con los tiempos, con la modernidad.
Hoy también,
con esta actitud, envían a su nombre, quizás su legado, a descansar con su espíritu,
por querer implementar reglas y normas pasadas de moda en una premiación que
debe estar acorde con lo de hoy, con lo que vive generación.
Lo que ayer
para nosotros era moda para esta generación, son solo clásicos. El show
requiere adecuación. El nombre, la reseña historia era lo que había que
mantener viva y dejar que la vida siga su curso.
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