MANEJAR LAS EMOCIONES ANTE LA VIOLENCIA
No hay que ser
sociólogo, psicólogo o de otras áreas profesionales de la conducta y de los que
estudian el comportamiento social para darse cuenta que los ciudadanos estamos
hastiados de la violencia, la delincuencia y la criminalidad.
Hace algunos meses que
un honorable diputado de la República, aliado del oficialismo, el comediante
Luisin Jiménez, quien estuvo acompañado de otros colegas, sugirió al anterior
Jefe de la Policía Nacional, José Armando Polanco Gómez, matar a los
delincuentes como alternativa al flagelo social.
Ayer día jueves 27, del
cursante mes de junio, los oyentes del programa “Acción de la Tarde”, que se
difunde por Palma 90.7, expresaron estar felices por la muerte de un joven de
20 años a manos de la policía.
Los oyentes del espacio,
que se difunde de lunes a viernes en horario de 4 a 6 de la tarde, bajo la conducción
de Wilfrido Peña, con la participación de los abogados Darlin Cuevas y Luis
Terrero, el locutor Félix Solano y quien escribe, son partidarios de que san
muertos a balazos por la institución del orden público aquellos que se apartan
de las buenas costumbres.
Lógicamente, a mi
juicio, sin ser experto de nada, mucho menos del tema, se trata de una
respuesta muy ligada a las emociones, producto de la situación que vive la
República y que las acciones del gobierno para contrarrestar el fenómeno social
no han resultado ser suficientes para enfrentar el fenómeno.
El problema es complejo
y no es tan simple como matar. Se requiere que desde el Estado se elaboren
políticas claras para enfrentar el problema que pueden ser: biológicas,
psicológicas, sociales, familiares y una que influye bastante el narcotráfico.
También, viene dada, la
violencia, la delincuencia y la criminalidad por la falta de oportunidad,
exclusión social, impunidad, corrupción, deficiencias en la educación y muchas
otras que empujan a nuestros muchachos y muchachas a acciones que violan toda
regla de convivencia social y pacífica entre los ciudadanos.
Cuando nos vayamos más
allá de las causas que generan el fenómeno y no en solo atender las
consecuencias podemos ir avanzando en ir resolviendo el problema porque de
matar no se trata. No se trata de: “muerto el perro; se acabó la rabia”.

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