Mi Oración por Roque Napoleón
Muñoz
Es difícil,
extremadamente incomodo describir la situación del espíritu humano cuando un amigo
se marcha al encuentro con la eternidad, es casi imposible describir la
tristeza, los inmensos vacios, las profundidades que desanda el alma cuando se
pierde un ser querido.
Cuando una persona de nuestro más entrañable afecto se marcha del mundo de los vivos y duele mucho más cuando quien ha muerto se constituyo con sus acciones en referente ético y moral de las mejores causas de una sociedad decadente y en virtual estado de confusión moral.
Cuando una persona de nuestro más entrañable afecto se marcha del mundo de los vivos y duele mucho más cuando quien ha muerto se constituyo con sus acciones en referente ético y moral de las mejores causas de una sociedad decadente y en virtual estado de confusión moral.
Muere un hombre
bueno, noble y la patria toda se reciente en sus entrañas, gime en su interior
como si un desprendimiento poderoso lacerara sus interioridades y se sintiera
como un golpe estrepitoso en sus interioridades.
Por ello escribo
estas líneas, porque a 4 años de su partida física de la vida todavía me siento
apesadumbrado, adolorido por la pérdida de un amigo entrañable, maestro,
hermano y orientador. Escribo este responso por el Ing. Roque Napoleón Muñoz y
lo hago para recordarlo y para recordar pasajes de su existencia que aunque
desconocidos tuvieron y tienen en la ilustración de su grandeza espiritual una
significación enorme que nos ayuda a conocer el tamaño de su corazón y lo
profundo de sus sentimientos.
Quien escribe está
totalmente convencido que cuando se escriba la historia del deporte Dominicano
habrá que señalar con un enorme sentido de justicia un antes y un después del
Ing. Roque Napoleón Muñoz.
Cierto que
primero que el hubieron extraordinarios dirigentes y propulsores que con su
esfuerzo casi espartano impulsaron la práctica de los deportes en toda la Republica
Dominicana pero si ello es cierto no es menos cierto que con la llegada del
Ing. Polon Muñoz al Comité Olímpico Dominicano (COD) se encendieron las luces,
se agitaron las mentes de un poderoso movimiento de juventud de hombres y
mujeres que se aunaron para volcar acciones para aunar voluntades en pro del
desarrollo físico mental de la nación Dominicana.
Habían menos
recursos económicos, existían pocas instalaciones deportivas en sentido general
éramos un país esencialmente pobre, pero había más filosofía olímpica, mas
esencia y por ende mas vocación de servicio, que se traducía en entrega total
por la causa y la entrega y la voluntad hacían milagros en pro de la justa
causa de los deportes dominicanos.
El Ing. Roque Napoleón
Muñoz logro con su temperamento de maestro nuclear alrededor del Comité Olímpico
un conjunto de hombres comprometidos con su país quienes iniciaron la tarea de
organizar este movimiento a nivel nacional.
Siempre he creído
que la mayor gloria deportiva de este hombre consistió en incentivar los clubes
culturales y deportivos, el los arengo, los ayudo y los situó en el peldaño más
importante de la pirámide deportiva convencido como estuvo siempre de que los
clubes eran una especia de puente entre la sociedad y la juventud a la que
había que prestigiar para que estos se constituyeran en los auténticos grupos
de presión que empujaran en beneficio de sus comunidades a tanto nivel llego su
concepto de este movimiento que en ocasión del segundo congreso elector de la Asociación
de Clubes Culturales y Deportivos de la provincia de Barahona expreso estas
palabras que me parecen dignas de una lapida: - “Los clubes son el pulmón por
donde respira la Republica, patriotismo, amor, solidaridad y esfuerzo por la
sociedad en cada conglomerado de la sociedad Dominicana y a ellos hay que
apoyarlos, protegerlos y cuidarlos”.
Lo que deja claramente
establecido el interés que despertó el Movimiento Olímpico por el desarrollo
clubistico en la nación Dominicana, por ello puede decirse hoy que el
movimiento deportivo Dominicano fue una hechura de Roque Napoleón Muñoz con el
apoyo desde luego de muchos prestantes ciudadanos que como el amaron
inmensamente su país.
Junto Con su
predica moral y su denodado espíritu de lucha nació este formidable aparato que
sostiene las estructuras del deporte nacional y de este aparato y los desvelos
del ingeniero muñoz nació también el Instituto Nacional de Educación Física por
el que el lucho casi hasta la muerte y de esas luchas surgieron también para
esculpir sus nombre con ribetes de Oro los nombres de Rafael Damiron, Rafael
Duquela, Monchin Pinedo, Pedro Pablo Díaz, Reinaldo Nova, Manuel Acosta, Cholo
Suero, Chico Pérez, Luis Elpidio Cumba, Nelly Manuel Doñe, José Joaquín Puello,
William Coss, Emilio Valdez, Domingo Batista, Roberto Ruiz, Félix Taveras y
tantos otros valiosos dirigentes que ahora no puedo recordar que fueron partes
de un ejército de voluntarios que con las almas de sus mejores sentimientos
contribuyeron a aportar su granito de arena para engrandecer y relanzar el
movimiento deportivo nacional.
En la época de
Roque Napoleón Muñoz no teníamos medios
de transporte pero Polon Muñoz y su Mercedes Benz con tres dirigentes
deportivos atrás y uno adelante y polon como chofer recorrieron toda la
geografía nacional enarbolando a los cuatro vientos la consigna ¡Amistad
primero, competencia después!
A 4 años de su
sentido fallecimiento cuando uno hace una mirada retrospectiva se da cuenta
cuanta falta nos hacen hoy hombres como él, de humildad proverbial, y
honestidad sin límites que entrego su alma a Dios y se dedico a servir a la
causa del altísimo con el mismo amor con que abrazo todas sus causas, con el
mismo amor con que alcanzo la condición de miembro del Comité Olímpico
Internacional y siguió siendo Polon Muñoz, el Ing. El deportista, el Dominicano
noble de puros sentimientos que descendió a la tumba con la fe en despertar a
la vida en la primera resurrección.
Duele escribirte
hermano Polon sabiendo que tú no estás entre nosotros pero lo hago porque pocas
personas me honraron como tú, pocas personas tuvieron en mi la confianza que tú
me tuviste y porque más que a un amigo y
porque más que a un maestro yo y todos los de mi generación que nos cobijamos
bajos las sombras mansas de tus sentimientos siempre te creímos más que un
padre, ¡Descansa en Paz Polon que yo espero verme contigo en la primera resurrección!

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