miércoles, 5 de abril de 2017

La esquina de Carlos

 Ciegos con 20/20 

  En el año 1958 en Cuba se vivieron los últimos momentos de la dictadura de Fulgencio Batista, en esos reacios momentos el pueblo Cubano soporto toda clase de mal trato de una dictadura que sabia que tenia sus días contados.


  Unos añitos mas tarde después del asesinato del jefe, Rafael Leonidas Trujillo Molina, la lucha de poder entre los esbirros recién sacados del mismo y los revolucionarios de pensamiento democrático, culminaron en el acenso efímeramente al poder del Prof. Juan Bosch y Gabiño en el '63.

   No pasarían dos décadas cuando la esperanza del pueblo Dominicano fueron renovadas en 1978, cuando la presión internacional, un pueblo enardecido en las calles, con Peña Gómez, y Don Antonio Guzmán como punta de espada, no permitieron que Joaquín Balaguer se saliera con las suyas una vez mas y otra vez del fraude hurtara a la democracia cuatro años mas de libertad.

  En los tres escenarios mencionados hay un común denominador, la esperanza de un mañana mejor, de un cambio, de lideres que nos motivaban, creiamos en sus ideales y los hacíamos nuestros, vivíamos encadenados pero sabíamos que las llaves de la libertad venían de camino.

  Podemos nosotros los Dominicanos  decir esto en estos momentos? 

Siente usted esperanza cuando ve la marcha verde perder el tiempo? 

Cuando lanzan un plan de seguridad ciudadana basada en percepción mediática y no en resultados reales? 

  Como muestra mas tangible de la desesperanza  es la contienda electoral del 2020, no hay absolutamente ningún candidato disponible que signifique esperanza o cambio, no hay una sola idea nueva, no se cose una revolución y en estos momentos donde nos vemos invadidos por todos los males sociales a la vez, lo que mas añora nuestro pueblo en sus adentros es una dictadura militar de mano fuerte, reacia y sin tapujos, pero ni siquiera eso nuestros generales con brazieles nos pueden ofrecer.

  Estamos en un país donde las putas, cueros y pájaros salieron del vulgar burdel donde los padres Iván a escondidas y ahora ellos se meten a la casa de nuestras familias através vez de la televisión, estamos en un país que no termina de darse cuenta que la frontera nos quita mas de lo que nos da, que los huevos y pollos que exportamos no compensan las enfermedades, descomposición cultural y racial, el alza en la criminalidad que crea la pobreza importada, y sobre todo que dormimos con un enemigo ya no tan silente.

  Al final del día que se le va a hacer, es cuestión de preferencias, unos prefieren marchar vestidos de verde y otro preferimos escribir, pero eso si, todos  somos iguales.. pendejos!

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