sábado, 17 de junio de 2017

Una historia de amor

INFIDELIDAD CONSENTIDA
Dannerys Arias Ramirez
Angélica, Vio en Thomas el hombre ideal a tal punto de confesarle a una amiga que en la fiesta de sus Quince; cuando les dijo a sus familiares que quería que Thomas baile con ella el vals; fue la mejor pareja que jamás ha visto después de esto; no tanto por sus dotes de buen bailador; más bien por tener a su amor platónico cuerpo a cuerpo y sus delicadas manos en exigente cintura.Ese día mas que ternura fue lujuría; cuyo nomeclatura puso a su figura experimentar por primera vez secreción de excitación, al ver la emoción cometió una aberración: No pudo soportar y aunque paso la vergüenza de su vida al no ser correspondida, le dio un beso inesperado, bajo el anhelo de tener al primer hombre en su piel que hace tiempo moraba en su corazón.
¿Cuándo empezó todo esto? con toda la sinceridad del mundo no les puedo decir; según dicen las personas cercana a Angélica; que este fenómeno de amor obsesionado y enfermizo fue el resultado de los comentarios que Juan su hermano cuando manifestaba dotes de perfección delante de su hermanita o los secretos íntimos que juntos compartían como mejores amigos y que se colaba por ahí un fisgoneo de parte de Angélica que como toda hermana menor e interesada por las aseveraciones de su hermano realizaba.
Angélica se emocionaba acerca de los atributos positivos que Thomas poseía como persona, desde que era una párvula; al pasar el tiempo a pesar que existía una diferencia en edad (ella 18, Thomas 32), y en ese entonces Thomas estar prácticamente comprometido para casarse la llama de ese amor platónico no se retiraba; más bien aumentaba¡.
Como paradoja de la vida Angélica a esa edad, nunca llego a conocer el amor, solo el platónico; su hermano y toda la familia sabían el porqué, era esa enfermiza obsesión de que Thomas algún día será para ella y que lo iba a amar hasta su muerte; todo se lo estaban dejando al tiempo; pero el tiempo se estancaba y lo dejaba todo en el corazón de Angélica.
A sus diecinueve producto de unos desmayos consecutivos, dolores de cabeza y pérdida de apetito, fue conjuntamente con su madre y el diagnostico no fue nada positivo: le encontraron un tumor cerebral inoperable y maligno; todas las posibilidades que le dieron a ella es de prolongarle la vida por unos meses a base de tratamiento y con asistencia médica; toda esperanza se desmorono en esa familia.
Tras dos días de lagrimas encerraba en su cuarto; de repente una noche delante la familia exploto con llanto y como un libre canto, sin vergüenza y certeza; manifestó:
“Quisiera que en lo poco que me queda tener la felicidad, esa felicidad que tanto quiero, eso que es lo único que deseo, y que hasta el fin anhelo su presencia; producto de haber dejado su esencia cuando en mi inocencia actúe con imprudencia y que siempre permaneció en mi conciencia; vivir la inmensidad de mi amor en la brevedad de mi vida, sentirme querida, sin dolor y con quién siempre ha sido mi único amor; por favor hermano has todo lo posible para marcharme de este mundo disfrutando lo apetecible y mi amor imposible hacerlo visible”.
Y así pasaron las cosas luego de muchos ruegos Thomas acepto estar con Angélica, a pesar de haber fijado hasta fecha para su boda, pero todo con el consentimiento de su señora.
Y para no cansarle en este relato, fueron catorce meses de pura felicidad, nunca nadie había observado un rostro tan entusiasmado ni sonrisa tan esplendida como la de Angélica, hasta que una mañana en los brazos del hombre amado, con su cuerpo desgastado; pero exitado, partió de nuestro lado y todos fuimos participes de esa infidelidad consentida antes de una partida. Todos sabemos que Angélica no murió de ese tumor cerebral, ella murió………. de tanto amar.

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