30
Aniversario de la tragica muerte del profesor Mirtido Feliz Cuevas
Como “una de
las piezas angulares en el campo de la educación”, lo definía el profesor Luis
Arias, al tiempo de agregar que no tuvo juventud y que fue muy humilde. Sigue
diciendo Luis Arias, que a Mírtido se le recuerda por sus cualidades de hombre
correcto, cortés, abanderado de los valores religiosos y de toda acción que
conllevara el desarrollo de la formación y las buenas costumbres de los
integrantes de la sociedad.
Los estudios
primarios y los intermedios los cursó en la Escuela Benefactor. En el Instituto
Técnico-Comercial Semioficial Barahona, regido por la Cámara de Comercio,
realizó los estudios comerciales, graduándose de Secretario Auxiliar en 1960.
Los secundarios los cursó en la Normal Presidente Trujillo, donde se graduó de
Bachiller en Filosofía y Letras en 1963 y, en su afán por la superación
personal que lo caracterizaba, otros estudios cursados por Mírtido fueron los
siguientes: Ética y Protocolo, Educación Comercial Programada, Contaduría,
Relaciones Humanas y Relaciones Públicas. En 1977 obtuvo el título Profesor en
Letras, en el Centro Universitario Regional del Suroeste -CURSO-, en esta
ciudad de Barahona.
La
experiencia docente de Mírtido se inició cuando, con apenas el octavo grado
cursado, era enviado a sustituir a un profesor titular. En 1960 se decidió
formalmente por la labor magisterial, impartiendo docencia en el Instituto
Técnico-Comercial Semioficial “Barahona”, donde se destacó al impartir con extraordinaria
dedicación y eficiencia las asignaturas Etiqueta y Protocolo, Relaciones
Humanas, Relaciones Públicas, Legislación Mercantil y Aduanera, Lengua
Española, Mecanografía y Redacción Comercial. Allí había ocupado los puestos de
Secretario y Asistente del Director.
De 1962 a
1963 prestó sus servicios como Profesor en la escuela Academia Franciscana y
como Secretario en la Oficina de Aduanas en esta ciudad y en 1963 fue nombrado
Secretario en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, zona Barahona. En
ese mismo año fue nombrado Director-Profesor del Instituto Técnico-Comercial
Semioficial Barahona, cargos que desempeñó hasta el último día de su vida.
También fue miembro de la Junta Municipal Electoral e integrante de su tribunal
disciplinario en el área de quejas y conflictos.
En 1966
comenzó a laborar como Profesor interino en el nivel intermedio, pasando luego
al nivel secundario como profesor de Filosofía, Psicología y Literaturas
Dominicana e Iberoamericana en el Liceo Secundario Dr. Federico Henríquez y
Carvajal, donde posteriormente fue designado Profesor titular de Lengua
Española para los grados primero y segundo de bachillerato y, al iniciarse el
Plan de Reforma de la Educación en esta ciudad, fue seleccionado para formar
parte del personal que se encargaría de desarrollarlo, impartiendo en él las
asignaturas antes mencionadas, más Geografía Económica, Economía y otras del
Ciclo Superior de la Educación Media Reformada. Allí permaneció hasta el fin de
sus días.
Hijo de Don
Emilio Feliz Medina y de Doña María Engracia Cuevas Carrasco, nació el 30 de
octubre de 1939 en esta ciudad de Barahona. Casado dos veces, del primer
matrimonio tuvo tres hijas y un hijo. Del segundo, una hija. Amante de la buena
convivencia con sus semejantes, en los actos sociales solía interpretar las
canciones “Lamento Esclavo” y “Mi Calle Triste”.
En una
biografía de Mírtido escrita en 1988, el Maestro Ramón López Ynoa resalta la
existencia de dos mujeres en su vida, señalando ese hecho como “causa
originaria” de lo que él llama “la vorágine pasional que envolvió su vida
íntima” y señala la fecha de 1975 como el momento del inicio del “vía crucis
emocional, moral y espiritual que culminaría con el resquebrajamiento de su
personalidad, que lo fue convirtiendo poco a poco en un mártir pasional,
situación que no fue óbice para que mantuviera su imagen de respetabilidad
pública y diera a favor de la educación todo su vigor y energía”.
El 18 de
diciembre de 1987 siendo las 2:00 p. m., falleció Mírtido a causa de
Intoxicación provocada por él mismo con fines suicidas, en su despacho del
Instituto. Culmina López la mencionada biografía con la siguiente frase: “Con
sus defectos, con sus virtudes, ante todo Mírtido fue, un HOMBRE”.
*En los
actos sociales solía interpretar las canciones “Lamento Esclavo” y “Mi Calle
Triste”.

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