BARAHONA.- Numerosos
pobladores que residen aquí y en el exterior han definido a Barahona como el
principal destino para dar acogida a los enajenados mentales locales,
nacionales y extranjeros (haitianos).
Las más
importantes calles y parques de aquí se han caracterizado por ser territorios
receptores de enfermos mentales de diversas edades, que deambulan de “zafacón
en zafacón” en busca de paliar la necesidad fisiológica que produce el hambre,
incluso, algunos sacian la sed con las aguas residuales que bajan por los
contenes.
Frecuentemente
los enajenados se mudan de un sitio a otro, debido a que cuando una esquina de
una acera no le resultan adecuada para su tranquilidad se marchan a otra, la
cual hacen de su habitad, en virtud de conseguir el sosiego son vistos cargando
con recelos sus camas fabricadas con pedazos de cartones y con latas viejas, en
las que almacenan los desperdicios que logran obtener en los basureros.
En las
últimas semanas los dementes de ambos sexos (hombres-mujeres), se han cruzado
de “calle en calle” desnudos con sus partes íntimas al aire como si la ciudad
se tratara de una selva y un territorio primitivo ante la poca sensibilidad
humana que muestran las principales autoridades de Barahona.
Los
habitantes de aquí, tienen la sensación de que la falta de autoridad ha
convertido a Barahona es un depósito de personas con deterioros en sus
facultades mentales, debido a que cada día se agregan nuevos elementos sin que
nadie sepa cuál fue su procedencia o el medio que utilizaron para llegar hasta
aquí, solo son vistos en las calles y ya.

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