viernes, 12 de octubre de 2018

Miremos el alma tierna del ser


No alimentemos la violencia de genero 
Nos detenemos a mirar a las mujeres en la calle
Nos detenemos a mirar Sus rostros, Si tienen chicas o grandes las tetas Si usan minifaldas, Jeans asustados o el tamaño de sus glúteos y como lo mueven.

Nos detenemos a mirarlas y dar media vuelta. Nos detenemos a mirar sus perfiles de Facebook, sus imágenes sensuales, sus estados desbordando erotismo o ver más contenidos. Nos detenemos a mirar de que color son las aureolas de los pechos que amamantan. Mujeres sentadas en las bancas de parques o autobuses de transporte.

Nos detenemos a mirar sus comentarios en publicaciones de poetas cachondos o mirar como se comporta en la oscuridad de un antro. Nos detenemos a pedirles sexo en las esquinas de barrios llenos de moteles o de escuelas y les decimos put@s, borrachas, cabronas, nalgonas, enfermas, infieles, Culeras.

Nos detenemos a mirar prensa roja o de famosas del espectáculo. Nos mofamos si las cachan siendo infieles o robando y decimos “ Se lo tiene merecido”.
Si usa minifaldas y la acosan. Se lo tiene merecido.
Si la drogan en un antro. Se lo tiene merecido.
Si la dejan embarazada. Se lo tiene merecido.
Si le muestran pen3s por sus perfiles de Facebook o por páginas. Se lo tiene merecido.
Si le gritan que son put@s por amar su libertad. Se lo tienen merecido.
Si les dicen machorr@s por amar sin esconderse. Se los tienen merecido.
Si las violan y las matan, por andar solas de noche. Se lo tienen merecido.
Si les escriben poesía donde solo las miran como carnes. Se lo tienen merecido.
Si la miran con el rostro amoratado. Es por infiel, se lo tiene merecido. 

En nos detenemos a mirar a la mujer de esa manera. 
Pero no, nos detenemos a mirar que son mujeres al igual que nuestras amigas, novias, esposas, hijas y madres.

Que al igual que ellas merecen un respeto y que son seres humanos, iguales a nosotros.
Nos detenemos sin pensar que sienten ellas, cuando salen a la calle, cuando las drogan, las mancillan, las golpean, las violan y asesinan.

Cuando les enseñan sus asquerosos miembros por una publicación o comentarios que dejaron a ligera. Cuando por amor entregaron su virginidad o por ser madres solteras, se hacen presas del acoso.
Nos detenemos a creernos “Machos” y no hombres que salieron de una femenina placenta.