Niños del Divorcio
Si bien los índices de divorcio
son bastante altos en la actualidad, el suceso sigue provocando revuelo y
preocupación, sobre todo, cuando hay hijos involucrados. Sin embargo, varios
estudios parecen sugerir que los niños son más fuertes de lo que parecen.
En 1985, el psicólogo Mavis Hetherington de la Universidad de
Virginia encontró que los niños que han sido expuestos a un mayor índice de
conflicto en casa se ajustan más fácilmente al divorcio que aquellos que no
presenciaron conflicto alguno. Esto parece sugerir que el conflicto “prepara” a
los niños para una ruptura que, al darse, es bienvenida por los niños como una
solución viable. Los que no han presenciado problemas en casa y de pronto son
enfrentados por un divorcio, parecen estar menos preparados y la sorpresa
conlleva más actitudes negativas.
Posteriormente, en 2002, Hetherington encontró que la mayoría de
los niños que experimentan ansiedad, enojo y sorpresa durante el divorcio de
sus padres supera estas emociones negativas con el tiempo. Para el segundo año
tras el suceso, casi todos están completamente recuperados.
Otro estudio llevado a cabo en 2001 por el sociólogo Paul R. Amato
comparó el desarrollo académico, social y emocional de hijos de padres
divorciados y de hijos de parejas unidas. Al final del estudio, las diferencias
eran mínimas. Estos hallazgos son reforzados por Hetherington, quien, tras un
estudio de 25 años de duración descubrió que sólo 15% de los hijos de padres
divorciados experimentan problemas psicológicos superiores a los que provienen
de familias estables. Estas diferencias pueden también ser atribuibles a otros
factores como la poca atención del padre o tutor en cuestión, factores no
medidos durante el estudio.
Este último factor sí demostró provocar una mayor dificultad para
ajustarse a los cambios que implica el divorcio. Entre los efectos observados
radican una mayor dificultad a la hora de establecer relaciones de pareja, poca
satisfacción con el matrimonio y una relación pobre con el padre que no tiene
la custodia.
Para una mejor transición, es recomendable que los padres provean
a los niños con información clara y completa sobre lo que está sucediendo, así
como brindar un apoyo psicológico fuerte para que el ajuste sea más fácil y no
implique repercusiones a largo plazo en el niño.
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