sábado, 29 de julio de 2017

Violando la Constitución y las leyes

Se impuso el poder. La desalojaron y apresaron

Barahona.- La desalojaron y apresaron. Se impuso el poder económico y la injusticia. Doña Elisa López Yan, tenía 22 años  trabajando como propietaria de una freiduría en las inmediaciones de lo que hoy se denomina Consorcio Azucarero Central (CAC), arrendatario del Ingenio Barahona, perteneciente al Consejo Estatal del Azúcar (CEA).

De su pequeña empresa sacaba el sustento para sus tres hijos, los cuales mantenía sola por ser una madre soltera. De Ahí salían los cuartos para su alimentación, sus estudios, su salud, su vestimenta, su recreación, en fin, para todo.

Cuando doña Elisa se instaló en ese lugar, en el que vio una oportunidad de ganarse el pan de su familia de manera honrada y decente, el proceso de enajenación de las tierras del CEA, mal llamado capitalización no se había iniciado, por lo que los arrendatarios guatemalteco que hoy administran nuestro ingenio, la encontraron ahí, con una ocupación pacífica, notoria  y permitida por el Estado Dominicano.

No obstante sus veintidós años de trabajo ininterrumpidos en ese lugar, las autoridades llamadas a proteger al ciudadano correcto y trabajador, se pusieron de lado del amo, del que puede hacer y deshacer, del que puede…, desalojándola inmisericordemente y encerrándola en los calabozos tal cual delincuente, que ha cometido uno más de sus atroces crímenes.

Doña Elisa, sabe que cuando ella puso su fritura en ese lugar, el ingeniero Barahona estaba administrado por el Estado Dominicana,  y que aun hoy esté administrado por extranjeros, esa propiedad es del estado dominicano, lo que quiere decir, de todos los dominicanos y dominicanas, por lo que siempre planteó que se le reubicara en un lugar donde poder seguir produciendo para su familia y para el país. Pero no, se prefirió el uso de la fuerza antes que la razón y la justicia.

 Que pasara con dona Elisa y su familia en lo adelante?...


Esa pregunta la podrían responder sus verdugos, quienes la desalojaron, la apresaron, la humillaron, la maltrataron y la mandaron a su casa a morir de hambre junto a sus hijos, o en su defecto, a delinquir para seguir llevando a su humilde vivienda el pan de cada día. ¿Qué prefiere usted doña Elisa?...

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